Te llega un WhatsApp de un número desconocido: dicen que debés dinero, te dan unas horas para pagar y advierten que van a embargarte. Tal vez reconocés a la empresa, pero no el monto. O quizá ni siquiera sabés de dónde salió la supuesta deuda. La urgencia del mensaje no te obliga a transferir dinero ni a admitir algo que todavía no pudiste comprobar.
Un mensaje no es un embargo
Quien cobra una deuda puede contactarte para reclamarla. Eso no convierte su mensaje en una resolución judicial. Si te hablan de un juicio o de un embargo, pedí los datos del expediente, el juzgado y una copia de la documentación que lo respalde. Comprobá esa información por los canales oficiales del organismo, no desde el enlace o teléfono que te mandaron. Una notificación judicial auténtica tampoco conviene ignorarla: puede requerir una respuesta en un plazo concreto.
Pedí que te expliquen qué están cobrando
Antes de pagar, solicitá por escrito quién es el acreedor, de qué contrato, compra o servicio surge la deuda, a qué período corresponde y cómo se calculó el total. Pedí que separen capital, intereses y otros cargos. Si escribe una agencia de cobranzas, preguntá en nombre de quién actúa y verificá directamente con el acreedor original si la gestión es legítima. Que una deuda haya sido transferida puede explicar por qué te contacta una empresa distinta, pero no reemplaza esa verificación.
- No abras enlaces de pago ni entregues claves, códigos o fotos del DNI por la presión de un chat.
- Guardá capturas, audios, números de teléfono, correos y comprobantes que ayuden a reconstruir lo ocurrido.
- Si ya pagaste, conservá el recibo y pedí por escrito el estado actualizado de la cuenta.
¿Aparece en la Central de Deudores?
Podés consultar gratis la Central de Deudores del BCRA con tu CUIT, CUIL o CDI. Allí se ve quién informó determinadas financiaciones, el período, el monto y la situación publicada. Mirá especialmente la fecha: los datos se actualizan mensualmente. Que una financiación siga visible en el historial no significa necesariamente que hoy debas ese importe. Y si no aparece, tampoco alcanza por sí solo para descartar cualquier otra deuda.
Si el registro es incorrecto, reclamá primero a la entidad que lo informó y guardá el número de trámite y su respuesta. Si no lo corrigen o la respuesta no es satisfactoria, el BCRA explica cómo pedir su intervención. Las bases privadas de información crediticia son distintas y se reclaman ante quien administra cada una.
¿Y si la deuda resulta ser real?
Verificar no es lo mismo que negarse a pagar. Si la documentación confirma la obligación, podés evaluar una forma de cancelarla o negociar. Antes de aceptar una refinanciación o transferir dinero, pedí por escrito el saldo, las cuotas, los intereses, el destino del pago y si el acuerdo cancela totalmente lo reclamado. Un pago apresurado a una cuenta que no pudiste vincular con el acreedor puede dejarte con el problema intacto.
Si el reclamo es falso, el monto no cierra o te hostigan con amenazas, formulá el reclamo por un canal oficial y conservá la prueba. En relaciones de consumo rigen deberes de información y trato digno. Si recibiste documentación judicial real, buscá asesoramiento de inmediato para revisar el caso y los plazos aplicables.
¿Te reclaman una deuda que no reconocés o te amenazan con embargarte?
Consultar ahora